• Entrevistas

“Nuestra vocación como intérpretes es mantener la música clásica en el presente”, Simon Ghraichy

Publicado el mié. 17 jun. 2026

Antes de llegar al Teatro Metropolitano, el pianista franco-mexicano-libanés compartió una reflexión sobre el papel del artista contemporáneo: custodiar una tradición centenaria sin perder de vista las sensibilidades, necesidades y preguntas del presente. 

Por: Sara Mesa Pérez

La música clásica no necesita esfuerzo para ser relevante. Es una música grande; que ha atravesado guerras, siglos, episodios de conflictos y regímenes, y sigue viva.

-Simon Ghraichy

Simon Ghraichy ha construido una carrera marcada por el movimiento, el encuentro y la curiosidad. Considerado por la crítica como "una de las figuras más magnéticas y singulares del piano actual", su propuesta artística desafía las fronteras culturales y busca que la tradición encuentre nuevas maneras de habitar el presente.

Formado en Europa, atravesado por sus herencias mexicanas y libanesas, y con una carrera que se extiende por algunos de los escenarios más emblemáticos del mundo, el pianista llega a Medellín con un programa que celebra la belleza del encuentro y la transformación.

Ad portas de su concierto en el Teatro Metropolitano, conversamos con él sobre herencias, tradición y el futuro de la música clásica. 

Este programa propone un recorrido por distintas tradiciones. ¿Qué viaje esperas ofrecerle al público?

Me interesé mucho por la tradición de compositores hispánicos y latinoamericanos, lo que me llevó a grabar Héritages, un álbum dedicado a varios de los compositores que interpretaré en Colombia. Este programa es un viaje transatlántico que parte de España, con Albéniz y Manuel de Falla, y que continúa hacia América Latina con compositores como Villa-Lobos, Ernesto Lecuona y mi compatriota mexicano Arturo Márquez. Es una música que me trae mucha luz, mucha alegría, en un mundo en el que estamos constantemente bombardeados por malas noticias. Para mí, esta música es un modo de vida.

Has descrito este repertorio como un reflejo de tus propias herencias culturales. ¿De qué manera esas herencias influyen en tu forma de interpretar esta música?

Mis herencias influyen en toda mi vida porque son quienes soy. Soy libanés, mexicano y francés; tres culturas muy diferentes y, al mismo tiempo, profundamente conectadas a través de la literatura, la gastronomía y la música. No me despierto por la mañana diciendo: "hoy me siento mexicano", u "hoy me siento francés". Siempre soy las tres cosas al mismo tiempo.

Creo que también se escucha en mi música. Cada una de esas culturas tiene un lenguaje musical muy identificado. Mi formación fue muy tradicional, primero en el Conservatorio de París y después en la Academia Sibelius, en Finlandia. Pero hoy, en este punto de mi vida y de mi carrera, todo lo que hago es una convergencia de mis tres culturas. Por eso, para mí, este programa tiene mucho sentido: porque refleja quién soy y cómo entiendo la música.

En este concierto interpretas tu propio arreglo del Danzón n.º 2 de Arturo Márquez. ¿Cómo nació esa versión?

Esta es una obra maestra del repertorio clásico, y me emociona mucho y me llena de orgullo que este compositor mexicano vivo sea ahora interpretado en todo el mundo,  junto al Bolero de Ravel o las sinfonías de Sibelius, por ejemplo.

Siempre digo que, en la música clásica, a veces trabajamos mucho más con los muertos que con los vivos. Eso no me gusta, ya que todas las artes hoy privilegian la expresión y la colaboración con lo vivo, construyendo puentes. En la música clásica, a veces, siento que si no tocas únicamente Bach, Beethoven, Mozart o Haydn, es como si hubiera un fallo o una falta de algo.

El Danzón n.º 2, es una obra grandiosa escrita para orquesta sinfónica. Siempre tenía un poco de envidia las agrupaciones que la podían tocar con tantos colores; entonces compré la partitura original del director y empecé a intentar algunos arreglos para piano. Al final me di cuenta de que podía funcionar, así que empecé a explorar varias propuestas y finalmente la grabé, con la validación del maestro Márquez, a quien le gustó mucho.

Muchas de las obras que vas a interpretar nacen de expresiones populares. ¿Qué has descubierto como artista cuando se desdibujan las categorías de lo "académico" y lo "popular"?

Para mí son disciplinas que deben complementarse siempre. La música popular no puede existir sin la música tradicional y clásica, y viceversa. El equilibrio perfecto para mí es cuando lo popular y lo académico se encuentran: en el ritmo, en las armonías, en la actitud.

Siento que aquí, en Europa, hay una forma de idealizar la tradición y de poner una gran frontera ante lo popular. Pero eso no me habla a mí. Yo, como artista y como apreciador de todas las formas de cultura —la música popular latinoamericana, árabe, africana, caribeña, etcétera—, creo que lo más interesante es cuando todo esto converge en un solo río.

A menudo se percibe la música clásica como "cosa del pasado". Para ti, ¿qué hace que la música clásica siga siendo relevante hoy?

La música clásica no necesita esfuerzo para ser relevante. Es una música grande, que ha atravesado guerras, siglos, episodios de conflictos y regímenes, y sigue viva.

Hoy, más que nunca, vemos muchos jóvenes músicos en conservatorios y escuelas de música. Creo que esta disciplina es universal y que todo el mundo sigue interesándose por la música clásica.

Pero nuestra tarea, nuestra vocación como intérpretes, es mantenerla en el presente, en la vida de hoy, y no solo como algo del pasado. Siempre dicen que los solistas de música clásica tal vez pasaron de moda. No es cierto: las óperas están llenas. Pero depende mucho de la comunicación, de cómo presentamos esta música a los nuevos públicos: a los jóvenes, a los estudiantes, a los públicos desfavorecidos. 

¿Qué crees que buscan hoy las nuevas generaciones en una experiencia artística y musical?

Cada lenguaje ofrece algo diferente. En lo que se refiere a la música clásica y a las nuevas generaciones, yo creo que hoy buscan dos cosas: emoción y descubrimiento. Y eso es muy difícil hoy en día, porque ya lo tenemos todo en el celular, en el iPad o en la computadora. Tenemos acceso a todo el mundo, al planeta y más allá.

Entonces, es muy complicado seguir descubriendo cosas o mantener viva la curiosidad. Y creo que es un talento —el talento de los artistas y de los intérpretes— despertar la curiosidad de los nuevos públicos, utilizando distintas maneras de comunicar, incluso a través de cosas sencillas. Por otra parte, creo que las nuevas generaciones también necesitan que las apoyemos y que las acerquemos para que vean que escuchar un concierto clásico es algo maravilloso; que los artistas son personas cercanas y que el repertorio que vamos a interpretar es un repertorio muy bello.

Espero que puedan vivir un momento de alegría, de descubrimiento y también de viaje interior.

La crítica se ha referido a ti como "un pianista que está revolucionando la música clásica". ¿Cómo crees que se revoluciona la música clásica?

Yo, de manera personal, no tengo la pretensión de considerar que revoluciono nada. Me considero un artista sincero, y creo que lo que se escucha o lo que se ve de mí en el escenario, en las grabaciones o en los medios, es un reflejo de lo que soy. Espero ser una persona completa y tener la posibilidad de interesar al público y de ofrecerle algo que le vaya a gustar.

Pero, de manera más general, yo creo que la música clásica no necesita una revolución. Lo que necesita es estar viviendo el momento presente y no hace 300 años. Dedicamos nuestras vidas a estudiar partituras de compositores que vivieron hace 100, 150 o 200 años, pero nosotros vivimos hoy; vivimos en 2026. Entonces, para mí, ser un buen músico o ser un buen artista hoy es estar totalmente conectado con el mundo. Y cuando digo conectado, no me refiero únicamente a las redes sociales o a la tecnología, sino a estar conectado con lo que está sucediendo en nuestro presente.

¿Qué te gustaría que el público de Medellín se lleve de este concierto?

Me gustaría que se llevaran alegría. Es lo que más nos hace falta hoy.

Espero, de todo corazón, que este tiempo de música sea un mensaje de belleza y de felicidad para el público, y que puedan recordarme con una pequeña sonrisa.

______

Si quieres saber más sobre su álbum Héritages:

Escucha el álbum completo aquí.

Contenidos relacionados

La Tempo 2026, nuevas formas de vivir la música clásica

Publicado el lun. 16 mar. 2026

El Teatro Metropolitano y la Asociación Medellín Cultural celebran 21 años de su Temporada Internacional de Música Clásica, con seis conciertos que trazan un recorrido por la historia musical, desde la canción iberoamericana, hasta la música de Beethoven, Schubert, Schumann, Fauré, Stravinsky, Bach, Piazzolla y Ginastera. 

Ver más

Julieth Lozano: el don de cantar con ALMA

Publicado el vie. 13 mar. 2026

Desde Kennedy, Bogotá, hasta importantes escenarios internacionales, Julieth Lozano ha construido una carrera con un mensaje claro: hacer música en sus propios términos, desde la verdad interior... desde el ALMA. En 2026, regresa al Teatro Metropolitano para inaugurar La Tempo junto a João Araújo, con un concierto que celebra la voz, la memoria y la identidad colectiva.

Ver más